Para el naming de la marca se jugó con la unión semántica de uva y harina, y se elaboró un logotipo con tipografía de palo seco que nivelara el conjunto al unirse a las ilustraciones, de un carácter mucho más orgánico. La imagen resultante es joven, fresca y dinámica, jugando con tonos morados y amarillos en alusión al vino y al trigo.